La pregunta me llega cada mes con las mismas palabras: “tengo una peluquería, ¿cuánto me costaría una web?”. Y mi respuesta siempre empieza igual: depende de si quieres una web que exista o una web que llene la agenda. No son lo mismo y no cuestan lo mismo. Te cuento los rangos reales, qué lleva cada uno y dónde se suele tirar el dinero.
Los precios, sin rodeos
- Landing (una página): desde 280 €. Servicios, precios, galería, horarios y contacto. Para quien empieza o para quien solo necesita existir en Google con buena cara. Plazo: 3-7 días.
- Web completa con reservas online: 450-600 €. Lo que de verdad cambia el negocio: el cliente pide cita sin llamar, la galería vende tu nivel, los precios están siempre al día y apareces en “peluquería cerca”. Plazo: 1-2 semanas.
- Agencia tradicional: 1.500-5.000 €. Por lo mismo que lo anterior. La diferencia no es calidad, es estructura: oficina, comerciales, intermediarios.
Todos mis presupuestos son cerrados por escrito, con mockup antes de pagar y 80 % al final, cuando la web está validada. Lo cuento siempre porque es lo que me diferencia y porque es lo primero que deberías exigir a cualquiera.
Lo que una web de salón tiene que tener (y lo que no)
He visto webs de peluquerías de 2.000 € sin reservas online y landings de 300 € que llenan la agenda. La diferencia nunca es el precio: es si la web tiene las 4 piezas que importan.
1. Reservas sin fricción. El 70 % de las citas se deciden desde el móvil, muchas a deshoras. Si para pedir cita hay que llamar o escribir por Instagram, pierdes a la mitad. La reserva online integrada con tu agenda es la funcionalidad con más retorno de toda la web.
2. Galería que venda. Cortes, color, antes/después. En belleza nadie contrata por texto: contrata por fotos. Y tienen que cargar al instante, porque se miran desde la calle.
3. Precios claros y actualizables. La carta de servicios desactualizada es la forma más rápida de perder confianza. Tiene que poder cambiarla el equipo en minutos, sin llamar a nadie.
4. SEO local. “Barbería cerca”, “balayage en [tu ciudad]”. Sin ficha de Google Business optimizada y sin Schema.org, no existes para esas búsquedas. Y esas búsquedas son clientes con la tarjeta en la mano.
Lo que NO necesitas: blog semanal (nadie lo va a leer en una peluquería), tienda online (salvo que vendas producto de verdad) ni animaciones caras que ralentizan el móvil.
El error de depender solo de Instagram
Instagram es un escaparate excelente y un mal negocio: te alquila la audiencia. Cuando cambia el algoritmo, tu alcance cae y tus citas caen con él. La web es lo contrario: aparece en Google cada día igual, presenta tus precios sin que nadie tenga que preguntar por DM y centraliza las reservas. Lo ideal es que trabajen juntos, cada uno en lo suyo.
Si tienes barbería, peluquería, centro de estética o haces masajes, lo tienes en detalle aquí: web para barberías, peluquerías y estética. Y si quieres que miremos tu caso, escríbeme a landinowebs@gmail.com o por WhatsApp. La primera llamada de 30 minutos es gratis y sin compromiso.